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Consejos de mantenimiento del vehículo

Aceite y refrigerante

Es la primavera la época del año más adecuada para cambiar el aceite, el filtro de aceite y el líquido del sistema de refrigeración. El invierno nos habrá dejado estos fluidos muy contaminados: muchos ciclos de arranque y parada, demasiados atascos, etc. Es además una garantía de cara a los viajes prolongados.

En muchas ocasiones se tiende a pensar que el líquido que hay en el radiador es anticongelante, cuando su verdadera misión es la de refrigerar el sistema. Lo que hay en el radiador es líquido refrigerante y si ese líquido se contamina pierde sus características. La más importante de estas características es el punto de ebullición. Cuando el refrigerante ya no funciona bien, el punto de ebullición baja. Esto provoca su evaporación y la consecuente disminución en el nivel del líquido lo que nos llevará a un calentón.

El deterioro de estos productos incide negativamente en la salud de componentes más complejos.

Compruebe el tiempo que ha pasado desde el último cambio de aceite en su coche y calcule los kilómetros que piensa hacer este verano. Si tiene dudas, haga reponer el lubricante. Su misión es la de proteger a los componentes de motor de la fricción.

El cambio de aceite es la operación de mantenimiento de vehículo más habitual. Conviene ser riguroso en los plazos aconsejados por el fabricante del coche. Intentar "ahorrar" en el mantenimiento puede ser causa de importantes y caras averías. En invierno lo hemos sometido a duras pruebas y puede estar deteriorado. Confíe en el taller para elegir el tipo de aceite que más le conviene a su coche.

En cuanto al refrigerante, se trata del mismo líquido al que popularmente llamamos "anticongelante". Su misión es tan importante preservando de los hielos invernales, como "haciendo soportables" las altas temperaturas del motor en toda época del año. Si el fluido se contamina, pierde sus características y el punto de ebullición del agua baja. Esto provoca su evaporación y la consecuente disminución en el nivel. El coche se calentará y...mejor no pensarlo. No corra riesgos. Aproveche el paso por el taller para pedir el cambio.

La importancia de un buen mantenimiento de los frenos

El sistema de frenos está compuesto por pocos y muy localizados elementos, razón ésta que lo convierte en uno de los más eficaces del automóvil, pero al mismo tiempo en uno de los más críticos, precisamente por el peso que cada uno de esos componentes tiene en el conjunto.

La revisión de los frenos es de obligado cumplimiento, como mínimo una vez al año.

La mayoría de las tareas son meramente visuales y preventivas: pérdidas de líquido de freno, estado de los latiguillos y de los bombines, estado del disco de rueda y de las pastillas de freno, etc.

Es conveniente además revisar la compensación de frenada en nuestro taller habitual. Esta operación se realiza con un equipo denominado frenómetro, capaz de medir cuánto frena cada rueda. Ambas ruedas de cada eje han de registrar los mismos valores, pues de lo contrario el automóvil se desplazaría, durante la frenada, hacia el lado de la rueda que menos frena.

Recorrido de frenado

Por muy bien preparado que llevemos nuestro coche existen una limitaciones físicas y de entorno que debemos conocer. Cualquier vehículo en movimiento necesita una distancia mínima para detenerse. Esta distancia se denomina recorrido de frenado y depende de la relación que tengamos entre la velocidad del vehículo y su adherencia al suelo.

Muy al contrario de lo que se tiende a pensar, el recorrido de frenado no depende de la masa del vehículo, ya que a mayor masa mayor coeficiente de adherencia. Esto quiere decir que, a igualdad de condiciones, un camión de 30 toneladas se detiene en el mismo espacio que un utilitario de 700 kg. No debemos olvidar que el vehículo, independientemente de su peso, no se parará hasta que toda su energía cinética (derivada de su movimiento) se haya convertido en calor. Si quiere saber cuanto tarda en frenar su coche (en metros) ejecute la siguiente fórmula:

Metros que necesito para frenar = velocidad que llevo en metros por segundo^2/ 2 x 9´81 x coeficiente de adherencia

Notas: 100 km/h= 27´7 m/s, 9´81= aceleración de la gravedad

Recorrido de Frenado

Ejemplo: Viajo por una carretera de un tipo determinado de terreno a X Km/h un día lluvioso/seco. Para detener el coche necesitaré, como mínimo, Z metros.

Esta distancia es la mínima posible, sin considerar posibles derrapes, desgastes de las ruedas, estado del sistema de frenos, estado de la suspensión, tiempo de reacción del conductor, etc...

Consejos e Informaciones sobre los neumáticos de su coche

Cuando se trata de neumáticos, debería no solamente haber pensado sobre todos los aspectos de la seguridad, sino también haber estudiado cada uno de los puntos. Casi ninguna otra parte de su vehículo requiere tanta atención. Cómo tratar bien a sus neumáticos y detectar que va siendo tiempo para unos nuevos lo descubrirá en este artículo. Tenga siempre en cuenta que no se trata solamente de la capacidad de conducción de su coche sino en primer plano de su seguridad personal.

Profundidad del perfil

Profundida del perfil

Los neumáticos con los perfiles desgastados pierden agarre en superficies deslizantes como en el suelo mojado o barro. Los indicadores de desgaste avisan al conductor sobre el grado del desgaste del neumático apareciendo cuando el perfil restante se queda a 1,6mm. Sin embargo se recomienda no esperar a que los testigos le avisan, por su seguridad cambie los neumáticos antes.

Los nemáticos de verano se deberían de cambiar cuando el prefil baje a 2mm. En los neumáticos anchos se puede considerar el perfil de 3mm como limite.

Los neumáticos de invierno pierden su capacidad de agarre en el suelo nevado ya con 4mm de perfil restante se recomienda un cambio a no mas tardar con esta profundidad de perfil.

Mantenga la presión

Mantenga la presió

Ha notado que sin aire es muy dificil correr y avanzar, lo mismo pasa con sus neumáticos. Cuando les falta la presión de aire adecuada, pierden el contacto con la calzada. La duración de un neumático se disminuye en proporción al mayor desgaste en el interior del neumático por la falta de presión, aparte del incremento del consumo del combustible. Nunca es demás repetir, verifique la presión de sus neumáticos con frecuencia.

La presión adecuada es el "abc", del neumático. Piense en que la presión adecuada varia en función de la carga y de la velocidad. Lea las instrucciones del fabricante y en el caso de duda consulte a un profesional.

Verifique regularmente la presión cada 3 a 4 semanas. EL énfasis aquí esta en la palabra, regularmente. Cuando observa visualmente la perdida de aire ha esperado demasiado tiempo. La presión se verifica siempre en frío, después de una conducción larga con altas velocidades, la lectura sería errónea.

Apriete bien los capuchones de las válvulas. Reemplázalas en el caso de pérdida rápidamente, para prevenir daños en la válvula, controle visualmente las juntas de goma.

No olvide la rueda de repuesto, aquí también es necesario verificar la presión de vez en cuando, para prevenir sorpresas en el caso de necesidad.

Por razones de seguridad es aconsejable aumentar la presión en la rueda de repuesto en 0,5 bar.

Controle también el neumático por fuera: daños en los neumáticos

Los neumáticos modernos tienen un rendimiento de alta calidad, pero no están inmunes a daños ocasionados por el uso (eje. golpes en el bordillo)

Esto lleva a una perdida de aire paulatina que como consecuencia trae la oxidación de la carcasa radial en el cinturón y hasta el desprendimiento de la banda de rodamiento. Todo esto y sobre todo a altas velocidades es de extremo peligro.

Por todo ello, deberían hacer un pequeño esfuerzo para verificar sus neumáticos de vez en cuando o dejárselos revisar por un experto. Señales sospechosas son grietas, bultos, cortes o la falta de trozos de la banda de rodamiento. Por supuesto todos los elementos penetrantes como clavos, cristales o hilos. Tenga en cuenta que el neumático tiene una cara interior que Vd. solo casi nunca pueda inspeccionar. Pregunte antes a un especialista que le podrá aconsejar si es necesario el cambio del neumático o no.

Con frecuencia se puede observar un desgaste irregular del neumático, esto es siempre una señal de alarma. Las razones para ello normalmente se encuentran el la alineación y en el paralelo del coche. Otras causas también pueden ser los frenos, la amortiguación o un neumático más equilibrado. Se recomienda la visita al especialista en todos estos casos para hacer un diagnóstico y subsanar las causas. En el caso contrario se encontrará muy pronto con los nuevos neumáticos igualmente dañados.

Velocidad

Conducir a demasiada velocidad, es perjudicial para los neumáticos, sobre todo con temperaturas veraniegas. Este tipo de conducción suele pasar factura con un desgaste prematuro. Por razones de prevención es conveniente tener de costumbre unas cuantas normas.

No conduzca nunca a la velocidad máxima, sobre todo con el coche muy cargado, como por ejemplo en vacaciones. Procure mantenerse por debajo del máximo sobre todo en días muy calurosos.

No sobrepase la velocidad máxima de sus neumáticos. Atención los remolques a veces no pueden sobrepasar los 80 km/h, sobre todo en los modelos antiguos. En el caso de los neumáticos de invierno el límite de velocidad esta en los 160­190 km/h.

Carga: No se lo tome a la ligera

Ser moderado no solamente es válido para la velocidad, sino también para la carga. Por supuesto que le hace falta mucho equipaje para las vacaciones, pero su coche tiene un límite de carga. De todas formas téngalo en cuenta y mantengase por debajo del límite permitido.

Un coche sobrecargado cambia su comportamiento en la conducción, en el caso de tener mucho equipaje en el tejado del coche aparte del peso soportado también ofrece una superficie más expuesta a los vientos y por ello requiere más tiempo de frenada. Es resumen tenga siempre en cuenta los factores que puedan cambiar la reacción de su coche.

Enemigos del neumático

Como lo hemos comentado, los neumáticos modernos pueden aguantar mucho, pero no todo. El enemigo número 1 es el bordillo. Los golpes en los bordillos pueden dañar la estructura interna del neumático y crear condiciones para posteriores desprendimientos de goma o para un reventón. A quién le ha pasado esto conduciendo a altas velocidades en la autovía, seguramente se atenderá a dos sencillas normas.

Al aparcar, es mejor corregir una o dos veces antes que estar raspando con el neumático el bordillo.

Cuando es necesario, conducir por encima de un bulto o un bordillo es preferible hacerlo lentamente y en un ángulo recto.

Antigüedad de los neumáticos

Todos los neumáticos llegan a su fin después de unos 10 años, aun si estuviera nuevo y sin utilizar. ¿Por qué? Después de un tiempo las mezclas de los neumáticos consistentes de compuestos caucho y químicos pierden sus características. Altas temperaturas e insolación aceleran este proceso. Sobre todo en verano. En los países del sur es recomendable cubrir el neumático al estar largo tiempo aparcado en el mismo lugar. Después de una conducción rápida por la autovia se puede hacer una prueba del calor. Si la temperatura es aguantable y el neumático simplemente esta caliente, todo esta en orden, pero si en cambio esta tan caliente que no puede poner/aguantar la mano encima, es necesario averiguar las causas de tan calentamiento. Lo más habitual es la falta de presión o un daño estructural del neumático. Unos cuantos consejos:

Solamente utilizar neumáticos de más de 10 años de antigüedad si se han utilizado de forma continuada.

En los neumáticos para Caravanas y los no utilizados de forma continuada, cambiar a los 6 a 8 años.

Utilizar neumáticos de repuesto mayores de 6 años sólo en el caso de emergencias.

Nomenclatura

Para asegurarse en un cambio de neumático, debería saber que significan los misteriosos números en el flanco.

Para empezar: Que neumáticos puede montar en su vehículo lo puede leer en los papeles del coche, en el permiso de circulación. En cuanto a las dimensiones y el tipo de neumático autorizado coinciden, se pueden utilizar neumáticos de mayor índice de velocidad y de carga.

Un ejemplo para la nomenclatura de neumáticos según la normativa europea:

195/65 R 14 89 H 106.

Los números significan lo siguiente:

  • 195: Es la anchura del neumático en mm.
  • 65: La relación % entre la altura/anchura del neumático.
  • R: El tipo del neumático: "Radial".
  • 14: El radio de la llanta en pulgadas.
  • 89: índice de carga del neumático (aquí 580 kg).
  • H: índice de velocidad del neumático (aquí hasta 210 km/h).
  • 106: La fecha de fabricación (aquí la semana 10. del año 1996). La fecha eventualmente puede estar indicada en otro sitio.

Cabe añadir que según la antigua normativa hasta el año 1998, hubiera sido suficiente la indicación 195/65 HR14. Para evitar complicaciones, en el cambio del antiguo al nuevo también se han cambiado las indicaciones de los neumáticos autorizados en los papeles del coche. Para su seguridad, pregunte a un especialista o en la ITV, siempre si tiene alguna duda respecto al cambio de sus neumáticos. En estos casos es recomendable seguir los 3 consejos:

  • Cambie el juego completo de neumáticos
  • No aconsejamos una mezcla de diferentes perfiles de neumáticos. Podría resultar en un cambio del comportamiento de conducción del vehículo. De la misma forma desaconsejamos montar diferentes profundidades del perfil en un mismo eje.
  • La mezcla de diferentes tipos de neumáticos (Radiales y Diagonales), está prohibida.

Reparación del neumático

Si tiene sentido reparar un neumático o no, lo puede decir solamente el especialista.

 

Esperamos haberles ayudado un poco con estos consejos en el incremento de su seguridad de conducción.

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El amortiguador: un elemento vital para su seguridad

El amortiguador es un elemento vital de seguridad para nuestro automóvil, tan importante como los propios frenos o la dirección. Si no fuera por los amortiguadores, las ruedas se elevarían del suelo junto con la carrocería, perdiendo el contacto con el asfalto. El amortiguador empuja el eje hacia el suelo obligándolo a mantenerse pegado a él.

Los amortiguadores no precisan mantenimiento, pero sí revisiones periódicas para comprobar su estado y detectar anomalías. La vida útil de un amortiguador se sitúa en torno a los 40-50.000 kilómetros, pero no es una medida científica: depende del estado de las vías por las que se transite.

Normalmente, el deterioro es progresivo, el conductor no lo nota y se va acoplando a las nuevas características de conducción del vehículo. Es precisamente en esa circunstancia cuando el peligro es mayor. El estado de los amortiguadores se verifica en un comprobador especial y es recomendable pasar esta prueba, sencilla, rápida y eficaz cuando se alcancen los 40.000 kilómetros. Los amortiguadores deben cambiarse por parejas en cada tren. Un desequilibrio resulta muy peligroso.

Suspensión, dirección y frenos: La estabilidad en juego

Los puntos críticos de todo automóvil son la desaceleración y la estabilidad. Por razones obvias de seguridad, los fabricantes de automóviles dotan a sus productos de componentes de alta fiabilidad capaces de garantizar un compromiso entre estos factores y la circulación; entre el vehículo y su entorno vial.

Sin embargo, el duro trabajo a que se ven sometidos lleva a una vida limitada que se acorta radicalmente si las condiciones de mantenimiento no se cumplen. Los principales componentes a vigilar son los siguientes:

  • Sistema de Frenos: Latiguillos, pastillas y zapatas, disco de freno, antibloqueo electrónico, servoasistencia, disco de freno, líquido de freno, bombines de freno.
  • Suspensión: Amortiguador, muelle, anclajes, trapecios, barras estabilizadoras.
  • Sistema de dirección: Cremallera de dirección, servoasistencia, rótulas y neumáticos.

Sistema de frenos

El mayor desgaste recae sobre el conjunto pastilla/disco (en el tren trasero de muchos coches el conjunto zapata/tambor). La mayoría de los automóviles incorporan testigo de desgaste de pastillas, pero no es completamente seguro, ya que las pastillas pueden endurecerse (cristalizarse) y perjudicar la frenada. En estos casos el coche chilla cuando se frena y el resultado puede ser la destrucción del disco de freno.

Los componentes relacionados con la parte hidráulica del sistema (latiguillos, bombines, etc), así como el propio líquido de frenos, manifiestan con el tiempo síntomas de desgaste y cansancio: pérdidas de líquido, gomas agrietadas, líquido hidráulico en mal estado (hierve, tiene agua, etc).

El sistema de frenos es un mecanismo complejo que se descompensa con facilidad. La mayoría de las averías, así como la mayoría de los rechazos en ITV tienen en este sistema la causa.

Sistema de Suspensión

El inconveniente principal de este sistema es que se desgasta y pierde eficacia poco a poco, por lo que el conductor va acoplando su forma de conducir a la nueva situación. El fallo completo del sistema (generalmente una pérdida brusca de tracción) no se hace evidente hasta que sobreviene un accidente. Elementos a vigilar: amortiguador y su sujeción (torreta McPherson), muelle.

Sistema de Dirección

Este conjunto es muy robusto y todos los problemas provienen de golpes contra los bordillos o desgaste natural de los neumáticos. Los síntomas son muy evidentes: el coche no mantiene la dirección (se va hacia un lado u otro). Realizar periódicamente ajustes de alineación de la dirección, convergencia y equilibrado de neumáticos.

Filtros: Guía de funcionamiento y sustitución

Existen básicamente 4 grupos principales de componentes de filtración o tipos de filtros en un vehículo:

  • el filtro de aceite
  • el filtro de aire
  • el filtro de combustible (tanto para gasolina como para diesel)
  • el filtro de habitáculo

El mercado de filtración ha sido un mercado en crecimiento en la última década, aunque en los últimos dos años se ha ralentizado un poco debido a que los fabricantes de automóviles han optado por ampliar los intervalos entre revisiónes, gracias a los avances en el campo del automóvil en general y del sector de la filtración en particular.

Mercado por Tipos

Según Arvin Meritor, propietario de la marca Purolator, alrededor del 50% de los filtros vendidos corresponden a filtros de aceite, el 30% son filtros de aire y el 20% a filtros de combustible.

El porcentaje de los filtros de habitáculo aún es relativamente bajo, aunque todo apunta a un incremento vertiginoso en los próximos años, ya que entre el 80 y el 90% de los vehículos nuevos que salen al mercado van equipados con aire acondicionado y filtro de habitáculo.

Funciones

El filtro de aire es un elemento vital para el buen funcionamiento del motor, ya que está encargado de tratar uno de los dos componentes que entran a formar parte del elemento energético propulsor. Nos referimos al aire: este elemento esencial se mezcla con el combustible, se enciende y, finalmente, la explosión producida y controlada de esta combinación proporciona la energía necesaria para desplazar el vehículo.

Por cada litro de combustible utilizado, son necesarios entre 2.400 y 2650 litros de aire, que deben atravesar el único camino abierto para acceder al motor, es decir, a través del filtro del aire. Por tanto, el papel del filtro del aire consiste en facilitar el acceso de grandes volúmenes de aire hasta el propulsor del vehículo, así como en reducir su desgaste al evitar que las impurezas del aire lleguen hasta el interior del motor.

La función del filtro de aceite es la de limpiar, refrigerar, lubrificar y proteger las superficies metálicas de un motor. El papel del filtro del aceite consiste, en colaboración con el rendimiento de los aceites lubricantes, en eliminar de forma permanente la suciedad del aceite para el motor, proporcionando la máxima seguridad y protección.

Los carburadores, las bombas de inyección directa y los inyectores actuales se caracterizan por sus altas prestaciones. Sin embargo, para poder mantenerlas, el combustible debe mantener una cierta pureza, estando desprovisto de partículas de suciedad y de óxido. El filtro de combustible evita que las partículas contaminantes penetren en el combustible, y separan el agua para prevenir la corrosión.

La tapa o carcasa del filtro de combustible puede estar compuesta de aluminio, ya que se trata de un material que previene cualquier deformación y una posible fuga de combustible en caso de accidente. El filtro de habitáculo es uno de esos elementos desconocidos por el usuario que sólo recuerda cuando se estropea el aire acondicionado. Su misión consiste en evitar que las minúsculas partículas de polvo, suciedad y polen, entren en vehículo; evitando posibles reacciones alérgicas que pongan en peligro al conductor.

Sustitución

Los filtros requieren de un mantenimiento continuado, que implica también su sustitución cada cierto tiempo, lo que redundará en un buen rendimiento del vehículo y en un mayor confort del conductor y los pasajeros del mismo. Sin embargo, es muy difícil predecir con exactitud el momento de la sustitución de este elemento, ya que varía de un vehículo a otro, y depende de la utilización que se haga del mismo (tipo de trayecto, duración del mismo, clima, etc). Por tanto, lo más recomendable es seguir la tabla de sustituciones propuesta por el fabricante del vehículo. En este reportaje ofrecemos unas recomendaciones por termino medio a titulo informativo, así como las consecuencias que pueden acarrear al vehículo la falta de mantenimiento de este tipo de componente.

  • Filtro de Aceite: Un filtro de aceite puede obstruirse o bloquearse debido a su uso. En ese caso, el aceite sucio se vierte en el motor, acortando la vida del mismo (al provocar el recalentamiento y la corrosión de ciertas partes del propulsor). Se recomienda reemplazar aproximadamente cada 10.000 kilómetros.
  • Filtro de aire: Si el filtro de aire se obstruye, el rendimiento del motor se reduce, provocando disminuciones en la potencia y un mayor desgaste del motor. Se recomienda reemplazar cada 15 ó 20 mil kilómetros, especialmente en zonas muy urbanizadas (donde se concentran gran cantidad de partículas de polvo y suciedad) o se se circula habitualmente por calzadas no asfaltadas.
  • Filtro de combustible: En un vehículo de gasolina, un filtro sucio puede interferir en el flujo de gasolina hacia el motor, provocando un menor rendimiento del propulsor del vehículo, pudiendo llegar en casos extremos a producir su parada total.
    En un vehículo diesel, la bomba de combustible y los inyectores son especialmente sensibles al agua. Por ello, el filtro de combustible de los motores diesel tiene la función principal de separar el agua del combustible para prevenir, gracias a un correcto funcionamiento, la corrosión y el desgaste prematuro del motor. La recomendación es reemplazar el filtro de motores diesel cada 20.000 kilómetros y el de vehículos de gasolina aproximadamente cada 40.000 kilómetros.
  • Filtro de habitáculo: Si este tipo de filtro no es sustituido con regularidad, el aire del habitáculo no puede regenerarse, ni tampoco pueden ser eliminadas las impurezas que contiene, como el polvo o el polen. Aunque no afecta directamente a la seguridad del vehículo, si puede ocasionar alergias en el conductor y provocar un accidente. Además, el escaso mantenimiento y sustitución de este elemento puede afectar al rendimiento de los vehículos equipados con aire acondicionado, pudiendo provocar averías en el circuito cerrado del mismo debido a la saturación del filtro. La recomendación más general es reemplazar al menos una vez al año, especialmente en áreas urbanas o caminos no asfaltados, y si se realiza.

¿Sabe si su coche lleva filtro de habitáculo?

Un filtro sirve para separar y detener las partículas que se encuentran en el aire, en el aceite y en el combustible y que constituyen una causa de desgaste del motor.

Es importante que se sustituyan periódicamente porque un mal estado de los filtros puede dificultar el funcionamiento correcto del vehículo e incluso ocasionar averías importantes y caras para el automovilista.

Las características del vehículo y el tipo de medio en el que se utiliza (ciudad, carretera, pistas forestales, etc) son, por ejemplo, determinantes en la duración del filtro de aire. Por eso, además de tener en cuenta las recomendaciones del constructor del vehículo, consulte a su mecánico de confianza cuál es el momento más adecuado para sustituirlo.

Y algo de interés relacionado con el medio ambiente: sepa usted que en cada filtro de aceite desechado queda retenida una cantidad de lubricante capaz de contaminar muchos litros de agua o metros de suelo. Jamás tire un filtro de aceite a un contenedor o en el campo.

Para que usted y su familia respiren aire más sano dentro de su coche, los constructores de vehículos llevan unos años montando en sus modelos, especialmente en las gamas alta y media, unos elementos conocidos como filtros de habitáculo. Éstos se encargan de retener las sustancias nocivas que entran desde el exterior por los conductos de aireación: polvo atmosférico, polen, bacterías, hollín, humo, cenizas, amianto y otras partículas. Los alérgicos son los que más agradecen su utilización.

La mayor parte de los usuarios desconoce la existencia de los filtros de habitáculo. Por favor, infórmese de si su coche lo lleva. Si es así, tenga en cuenta que la superficie filtrante puede llegar a saturarse. Debe cambiarlo cada 15.000 kilómetros o cada año.

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Aire acondicionado

Revisión mínima anual aunque funcione bien

El sistema de aire acondicionado, o más recientemente los climatizadores, son uno de los mayores logros técnicos alcanzados en aras de la confortabilidad a bordo de un vehículo. El objetivo del sistema es alcanzar de forma rápida y mantenida una temperatura en torno a los 25 ¼C. Con un funcionamiento parecido al de un frigorífico, el sistema de aire acondicionado lo que hace es extraer el calor del habitáculo y expulsarlo al exterior.

El sistema de aire acondicionado se apoya en un fluido refrigerante que en los coches modernos es el R-134a (tetrafluoroetano). El utilizado hasta hace unos años y denominado Freón 12, o simplemente R12, se ha comprobado que destruye la capa de ozono (contiene CFCs: clorofluorocarbonados) y en presencia de humedad se vuelve nocivo para la salud humana.

Los cuidados de este sistema, que debe verificarse todos los años, se centran en la revisión y, si es necesaria, la carga del gas, el estado del compresor (nivel del aceite), así como la conservación general de las tuberías y sus juntas. Existen talleres especializados en el montaje, averías y mantenimiento de los sistemas de aire acondicionado y/o climatizadores. Es recomendable visitarlos al inicio de cada temporada estival o bien confiar el vehículo a su taller habitual.

Mantenimiento del aire acondicionado

Los actuales sistemas de aire acondicionado y los climatizadores no precisan de grandes mantenimientos. No obstante, ya existen talleres y redes de talleres especializados en la puesta a punto de estos sistemas. Conviene visitarlos una vez al año.

En invierno

Si durante el invierno no se ha utilizado para nada el equipo de aire acondicionado, es conveniente ponerlo en funcionamiento muy lentamente, pues tanto tiempo sin funcionar puede hacer que las juntas de unión de las tuberías y los componentes se resequen.

Es aconsejable poner en marcha de vez en cuando el compresor a fin de hacer circular el fluido.

En verano

De cara al verano debemos comprobar, además del llenado del gas, el nivel del acite del compresor y su estado. Es posible que veamos goteo de agua por debajo del vehículo cuando el sistema de aire acondicionado está funcionando. Es normal. Se debe a la condensación del agua en el exterior de las tuberías (el evaporador extrae el agua de la humedad del aire por deshumificación de ésta). También es normal que los automóviles dotados de aire acondicionado se calienten más que los que no incorporan este equipo. Ello es debido a que el calor que se extrae del interior del vehículo es vertido al exterior en el condensador. Por esta razón es tan importante mantener siempre el sistema de refrigeración en perfecto estado y el radiador muy limpio.

Cada año debe realizarse una limpieza exterior del radiador y del condensador con aire a presión y verificar la carga de gas. También deben revisarse las fijaciones de los conductos. Si se hacen muchos kilómetros al año, estas verificaciones se realizarán cada 20.000 km.

La mayor eficacia del aire acondicionado se obtiene con las ventanillas subidas, pero en caso de que el vehículo haya estado parado mucho tiempo al Sol es mejor hacer unos cuantos kilómetros con el aire apagado y las ventanillas bajadas, a fin de que se iguale un poco la temperatura interior y la exterior.

La temperatura en el interior del vehículo debe estar entre 21 y 26 °C: por debajo de esa temperatura la sensación es de frío y por encima de calor.

Algunas personas son afectadas por el aire acondicionado y se sienten mal durante los viajes. Esto es debido a que el equipo de aire acondicionado crea una leve sobrepresión en el habitáculo que algunos organismos detectan más que otros. La solución es bajar un poquito una de las ventanillas posteriores a fin de que se disipe esa sobrepresión.

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Iluminación: nuestro mejor aliado al volante

No olvide hacer revisar los sistemas de iluminación y señalización del vehículo antes de salir de viaje. A pesar de que en verano contamos con muchas más horas de luz de lo habitual, también es cierto que las excesivas temperaturas del día nos animan a aprovechar a fondo la noche.

Muchos especialistas indican que, si lleváramos las luces encendidas siempre, se reduciría notablemente, hasta un 25 por ciento, el número de accidentes en nuestras carreteras.

Compruebe que todas las lámparas funcionen antes de salir de viaje. Recuerde, además, que es obligatorio llevar siempre un juego de repuesto. Y el incumplimiento de esa norma es sancionable por parte de los agentes de Tráfico. Si su vehículo cuenta con más de cuatro años de vida, pida al taller que examine el estado de los faros y compruebe su regulación y alcance.

El sistema de alumbrado es una de los principales motivos de rechazo en la ITV. Teniendo en cuenta, además, que el ojo humano sufre un notable deterioro a partir de los 40 años, resulta vital contar con el apoyo de buenas luces. Casi un tercio de la población española tiene problemas de visión no detectados. Así que, en momentos de revisión, no olvide ni sus ojos ni los de su vehículo.

Y una breve referencia a las escobillas limpiaparabrisas. Aunque el verano no sea época de lluvias en una buena parte de España, cuide su estado, sobre todo si va a viajar por el norte. Y, además, tenga en cuenta que pueden ser de una ayuda inestimable en caso de encontrarnos en medio de una enérgica tormenta de verano.

Lámparas de repuesto. Un recambio también obligatorio

Echen un vistazo al material de emergencia y comprueben que llevan en sus vehículos un juego de lámparas de repuesto.

El decreto 2822/98, el "culpable" de la obligatoriedad de los triángulos, nos viene a recordar que hemos de llevar también unidades de recambio sustitutas de las que funcionan en el vehículo para poder ser repuestas de forma inmediata en caso de que dejen de lucir.

Aunque ya eran obligatorias, lo cierto es que muchos usuarios deberían haberlo olvidado porque el incremento de la demanda del producto se situó durante los meses de verano y otoño por encima del 30 por ciento.

Los problemas de abastecimiento con los triángulos no se han repetido en este caso. No hay ningún problema de suministro en las lámparas que, por cierto, también tienen que contar con las correspondientes homologaciones oficiales.

La obligatoriedad de llevar lámparas de repuesto se recoge en el mismo anexo (XII) en el que se obliga a la dotación de triángulos. El texto legal se refiere a ello de la forma siguiente:

«Un juego de lámparas de las luces que (el vehículo) esté obligado a llevar de acuerdo con el artículo 16, en estado de servicio. Se exceptúa de llevar repuesto a la luz de cruce de vehículos que incorporen un tipo de lámparas que garantice el encendido permanente de la luz de cruce (por ejemplo, las lámparas de descarga)»

También se recoge la necesidad de contar con las herramientas indispensables que hagan posible el cambio de lámparas.

PDFs:

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Consejos de seguridad sobre desgaste de neumáticos, pastillas y discos de freno, amortiguadores, etc.

ABS: Control Electrónico

El sistema electrónico de antibloqueo de los frenos (ABS) es, sin duda, el mejor dispositivo desarrollado nunca de cara a la seguridad. Este sistema evita que las ruedas se bloqueen, lo que permite al conductor mantener el control del vehículo.

El principio de funcionamiento se basa en cuatro sensores y una unidad de control. Cada sensor calcula el giro de una rueda, detectando cuando ésta entra en bloqueo. En ese momento el sistema ABS se hace cargo de la frenada. La velocidad del vehículo se disminuye progresivamente, de la forma más eficaz posible, siempre en esa estrecha línea que separa la frenada y el bloqueo de la rueda.

Algunos conductores se quejan de que con el ABS la frenada se hace más larga. Esto no es cierto, En realidad, no importa si en una determinada ocasión, con el ABS se consiguió frenar a tiempo o no, porque si con el ABS no se consigue, sin ABS hubiera sido mucho peor.

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Principales componentes de seguridad en el automóvil

Principales componentes de seguridad en el automóvil

  1. Arco central
  2. Amortiguador de choque lateral de deformación progresiva
  3. ABS
  4. Pretensores pirotécnicos
  5. Air-bag

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Conducir en situaciones de clima adverso

El mejor consejo es no conducir sobre superficies de hielo o nieve sin cadenas o sin neumáticos preparados para ello (gomas de agua o de nieve). La razón es que el coche se nos puede ir en la primera curva y al primer frenazo, por muy despacio que vayamos. Como esto es sabido por todo el mundo, no no vamos a insistir en ello.

Aquaplaning

El problema es el agua. El llamado efecto aquaplaning, y que cada año acaba con la vida de muchas personas. Este efecto, combinado con una buena dosis de autoconfianza ante la lluvia, suele terminar siempre con el coche boca abajo en una cuneta o en una colisión en cadena.

Ante la situación de conducir sobre superficies mojadas, reduzca su velocidad y aumente la distancia con el vehículo de delante. Los frenos, sobretodo los de tambor, pierden eficacia al mojarse. Después de atravesar un charco, frene ligeramente dos o tres veces para restablecer la sequedad de los elementos del sistema (la pastilla o zapata y el propio tambor o disco).

El aquaplaning es un efecto que se manifiesta al formarse una película de agua delante del neumático, que la ser pisada por éste le hace patinar. Ese agua debe ser evacuada, por lo que necesitaremos un buen dibujo en la banda de rodadura (los neumáticos de competición minimizan el efecto aquaplaning llegando a evacuar más de 20 litros de agua por segundo). Ante una situación de aquaplaning, sujetar la dirección y no pisar el freno ni dar volantazos. Sobre superficie mojadas no apurar jamás la frenada, pues entraremos rápidamente en derrape.

Los automóviles actuales se desplazan con tal suavidad sobre el asfalto que nos hacen perder la perspectiva de la velocidad. Pero recordemos, en situación de lluvia, un coche sin ABS a 120 km/h necesitará más de 150 metros para detenerse (sin derrape), desde el momento en el que el conductor capta un obstáculo en la carretera y hasta que ese obstáculo es alcanzado.

El fenómeno del Aquaplaning es uno de los más importantes a la hora de provocar accidentes y, también, uno de los más desconocidos por el usuario.

El aquaplaning se produce cuando, por un exceso de agua en la calzada, un escaso dibujo en la banda de rodadura de los neumáticos, una velocidad excesiva o una combinación de las tres, el neumático es incapaz de evacuar la suficiente cantidad de agua entre él y la calzada, elevando el coche entero sobre la película de agua existente debajo de él, como si hiciera "surf" encima de una ola, provocando la total pérdida de adherencia y el consiguiente descontrol del vehículo.

Existen dos variantes del aquaplaning: el aquaplaning en recta y en curva, siendo este último el más peligroso, ya que el vehículo inicia, por la inercia acumulada, una trayectoria recta hacia el exterior de la curva, sacando el coche de la calzada.

Aunque los fabricantes de neumáticos diseñan sus productos para ofrecer la mayor resistencia a este fenómeno, la mejor forma de evitarlo es conducir a una velocidad moderada en caso de lluvia, y realizar un mantenimiento periódico del dibujo de los neumáticos, sustituyendolos en caso de que presente una profundidad de dibujo inferior a los 3 mm.

Conjuntos de seguridad

Suspensión, Frenos, Dirección

Suspensión

Desde el punto de vista de la seguridad, sistema encargado de garantizar el contacto de las ruedas con el suelo. Los componentes claves a revisar son los amortiguadores, los muelles, las barras estabilizadoras y los anclajes. Este mantenimiento debe hacerse todos los años, comprobando el estado del conjunto en un banco de suspensiones. El amortiguador es el que padece el mayor desgaste, llegando su fatiga a anular el 100 por cien de sus funciones. Ante la duda, mejor cambiarlos. Como regla general, sustituir los amortiguadores cada dos juegos de cubiertas.

Verificaciones complementarias:

  • Comprobar periódicamente el anclaje de los amortiguadores a la carrocería (torretas de amortiguación): esta zona soporta grandes cargas y cuando se rompe lo hace sin avisar.
  • Con la ayuda de un detector de holguras (en nuestro taller de confianza) comprobar el desgaste en las rótulas de orientación de la mangueta. Si no tenemos detector de holguras, podemos lavantar el coche y, con la rueda en el aire, moverla hacia arriba y hacia abajo.
  • Comprobar periódicamente que no existen fugas de líquido en los amortiguadores, pues indicaría que están en mal estado.

Frenos

Conjunto de elementos destinados a disminuir o anular progresivamente la velocidad del vehículo. El principio de funcionamiento es, en su versión más simple, un sistema hidráulico que se acciona mediante un pedal.

Este circuito se cierra en unos bombines que aproximan una material de fricción al disco de la rueda. Los elementos clave son las pastillas y zapatas de freno, el líquido de frenos, los manguitos, los bombines y el propio disco de freno. Revisarlos periódicamente.

Esta inspección incluye verificar que no existen fugas de líquido de frenos en el circuito, en los latiguillos de freno, en los bombines o en la bomba de frenos. Comprobar todas las canalizaciones y el estado de los propios latiguillos (grietas, roturas, etc).

Comprobar el estado de las pastillas y zapatas de freno, del disco de freno y del líquido de freno. Todo esto debe hacerlo un taller profesional, ya que cuenta con los medios y la experiencia necesaria. Es conveniente revisar cada año el estado del conjunto con la ayuda de un frenómetro. En unos pocos minutos sabremos cómo frena nuestro vehículo, sus valores relativos y absolutos por ruedas y por trenes.

Respecto a las pastillas de freno, mejor cambiarlas en cuanto notemos que se han desgastado o que se han cristalizado (suenan al frenar). Evitaremos así dañar el disco de freno, que es un componente mucho más caro que las pastillas.

Dirección

Sistemas de mecanismos cuya finalidad es orientar las ruedas delanteras para conseguir la trayectoria deseada.

La alineación de la dirección debe ser verificada con cierta frecuencia (una vez al año, por ejemplo) y siempre que se cambien neumáticos, se repongan amortiguadores, etc. La razón de esto es que se puede desalinear con cierta facilidad, al chocar una rueda con un bordillo, por ejemplo. Muy importante es comprobar holguras y que las rótulas de dirección se orientan con suavidad, sin tirones ni atascamientos. El juego de ángulos, reglajes y varlores que conforma la alineación de la dirección viene marcado por los conceptos de avance, caida y convergencia. Con el paso de los kilómetros, estos valores pueden verse variados con relativa facilidad, lo que repercutirá en un desgaste irregular de los neumáticos, amén de hacer la conducción mucho más incomoda e insegura.

  • Convergencia/divergencia. Si visto el coche de frente las ruedas se miran, es que padece convergencia positiva, si tienden a separarse la convergencia es negativa (divergencia).
  • Ángulo de caída. Visto el coche desde arriba, ángulo que forman las ruedas con el suelo.
  • Avance. Valor que representa la posición de una rueda con respecto de la otra de su mismo tren. Deben estar a la misma altura, pero de hecho pueden estar más atrasada o más adelantada.

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El peligro de los objetos sueltos

Llevar objetos sueltos en el coche, especialmente en la bandeja trasera, es un peligro adicional en caso de colisión o frenazo brusco

Un niño sin el cinturón de seguridad, una simple funda de gafas o cualquier objeto colocado sin sujeción en la parte trasera del coche se convierten en objetos peligrosísimos ante un golpe brusco en un accidente.

Si, por ejemplo, circulamos a 60 Km/h llevando una guía de carreteras, con un peso aproximado de 770 gramos, situada en la bandeja trasera del coche y golpeamos contra un objeto rígido (por ejemplo un árbol), nuestra "inocente" guía se transformaría en un misil que saldría disparado y golpearía como si de un objeto de 43,7 kilos se tratase. Dejo que la imaginación del lector deduzca que pasaría si la guía nos golpease en la cabeza o si, tratándose de un niño, golpease con esa fuerza en el parabrisas.

Como regla general, no se debe llevar ningún objeto suelto, ya que un simple teléfono móvil (de unos 175 gramos) se transforma en un golpe de casi 10 kilos si lo aplicamos al ejemplo del párrafo anterior. Si el lector quiere conocer más o menos el peso de otros objetos no tiene más que multiplicar por 56 el peso real del objeto pero, recuerde que cuando más alta es la velocidad el impacto de estos objetos "kamikazes" será mucho más contundente.